Mirar, sin mirar en realidad.
El foco se pierde en la profundidad de los pensamientos que tampoco marcan el lugar donde sentar la conciencia y dejar la mente descansar.
Ya no puedo obligarme, hace tiempo que ya no mando. Hubo un cambio de sentido, la vida me innunda en sensaciones que atrapan mi cuerpo y ya no dejan cabida al dirigir olvidado.
Me estreno cada día en una madeja que no logro desentrañar y me cuesta, cada día más.
Me siento inmovil y anonada como un niño ante sus primeras experiencias
Me doy cuenta que no se pedir.
Me doy cuenta que digo a medias.
Me doy cuenta como cuesta sentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario