Al compás, elegí uno a uno aquellos hombres con los que pudiera no sentir.
Con cada nota, seleccioné las características que le quedaban mejor a mi soledad impenetrable.
Y al compás, me garanticé un inmediato final al ocaso de la melodía.
Cada uno un baile seguro, un baile vacío, un baile sin mi.
Hasta que apareciste…
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