miércoles, 29 de mayo de 2013

Facil

Se conocen hace muy poco...y hace tanto...

El:    - Mi amor, Vamos a New York?
Ella: - Y si nos peleamos? 
El:    -  Nos amigamos
Ella: - Dale, vamos 

martes, 28 de mayo de 2013

¿Por que no?

¿Y si nos animamos a ser todo lo que sentimos?

lunes, 27 de mayo de 2013

Balada a mis hombres seguros

Al compás, elegí uno a uno aquellos hombres con los que pudiera no sentir.
Con cada nota, seleccioné las características que le quedaban mejor a mi soledad impenetrable.
Y al compás, me garanticé un inmediato final al ocaso de la melodía.
Cada uno un baile seguro, un baile vacío, un baile sin mi.
Hasta que apareciste…

domingo, 26 de mayo de 2013

Entre nosotros

Como diminutos granos de arena que se cuelan entre mis dedos por más presión que pretenda, te me vas yendo sin quererlo.
Para que no suceda yo debería ser otra y vos cambiar tu composición, ecuación imposible en realidad.
Sólo queda aceptar que mis manos son imperfectas y dejan escurrir aún las cosas que quiero, y que la arena es inmensa y diminuta a la vez.
Algo que podría maravillarnos, nos entristece, y ese matiz no merece la pena.

sábado, 25 de mayo de 2013

Soy

Vengo ligera de equipaje, traigo solo lo que soy.
Camino por la vida silbando bajito. Feliz a tramos, y algo distendida últimamente.
Aprendí a moverme suavemente para no perderme los detalles.
Sólo tengo para darte lo que siento. Un amor dulce, tibio y verdadero.
Mi cuerpo tiene historia, y ella sus reflejos, que no eligen cuando y donde encontrarme.
Necesito ser sin pedir disculpas.
Necesito estar como me sale estar.
En días como el de hoy, en los que me siento un poco triste, suelo bajar la marcha. Se que mis ojos no destellan lo habitual y tal vez mis palabras no resultan tan armoniosas como otras veces, pero sigo siendo yo entregándote lo que siento en este medio que es el que puedo.
Tal vez resulte raro pensar que me siento cómoda en todo los modos, que me sale vivir en el ON y el OFF de cada momento, y que no necesito ayuda para pasar a otro lado, porque simplemente no hay otro lado posible para esta situación.
Me alcanza verte, me alcanza sentirte, y también me alcanzaría recordarte.
Es tan poco lo que necesito para sobrevivir, y es tanto lo que he aprendido a vivir que puedo admitir que tal vez esto no sea tal cual como lo digo.
Sólo quiero dejarme ser, y darme el tiempo necesario para el siguiente paso.

Palabras de fin de año

Fin de año suele ser mi excusa para reflexionar un tramo de vida. Mirar y repensar tantos momentos para no dejarme llevar sólo por la última sensación.
Llego dolorida al recambio, triste por algunas escenas, pero agradecida por mi proceso.
Alguien me dijo una vez que la intensidad de las cosas que nos pasan tienen que ver con la intensidad que portamos… y lo reconozco, y también reconozco que he aprendido mucho en este tramo. Me he sentido puesta a prueba, y me gusta mi resultado.
Estreno una suavidad que no conocía, una paz interior que no me abandona, y una energía transformadora que me ha dejado patas arriba, pero que me ayudó a por primera vez en mi vida ELEGIRME!, a pesar de todo y todos.
Si  miro hacia atrás, y más allá, veo todos los regalos que también me trajo este año. Amigos de siempre reconociéndonos cada día, amigos nuevos desde la elección de sintonizarnos en un instante, la oportunidad de que una enfermedad no fue, el reencuentro con mi familia desde un lugar diferente, mi reparador lugar de hija menor, cobijo, contención, muchas risas,  amor… amor muy diferente, amor solo por ser, y aceptación!.
Aprendí a que en la vida no es todo o nada.
Aprendí que para que entre lo nuevo hay necesariamente que soltar.
Estoy aprendiendo  a soltar y a transitar el dolor de cada duelo.
Me siento afortunada y agradecida.
Siento que he dado un pacito más hacia el único lugar posible, hacia mi.
Gracias por ser parte de este tramo de mi vida.

Cierre

Un año después necesito cerrarte.
No quiero irme sin decirte que me doliste en el alma. Que todo lo que trajiste, bueno y malo, esperado o inesperado, se metió dentro de mi como una corriente imparable que saco, removió y dejo un estado distinto de consciencia.
Saque de dentro todo lo olvidado adrede, lo ocultado con esmero, los cariños cómodos, y las excusas para no ver.
Abandoné mis apoyos de costumbre, me quedé vacía, inestable, insegura… y así decidí brindarme, y aceptarme.
Llego cansada… me arden los ojos y la piel de tanto darme cuenta.
Me voy perdida, se me borró el camino de migas de pan que venía siguiendo, y ahora me encuentro forjando uno nuevo que por primera vez no se dónde me lleva, y también por primera vez no me importa.

esta mañana

Desperté en el silencio del amanecer.
El aire de somnolencia suaviza mi mirada frente al espejo y no transparenta el dolor.
Un café sordo acompaña mis sorbos de nada y enjuaga el despertar de mis pensamientos.
Por hoy… decidí no decidir.

del revés

Mirar, sin mirar en realidad.
El foco se pierde en la profundidad de los pensamientos que tampoco marcan el lugar donde sentar la conciencia y dejar la mente descansar.
Ya no puedo obligarme, hace tiempo que ya no mando. Hubo un cambio de sentido, la vida me innunda en sensaciones que atrapan mi cuerpo y ya no dejan cabida al dirigir olvidado.
Me estreno cada día en una madeja que no logro desentrañar y me cuesta, cada día más.
Me siento inmovil y anonada como un niño ante sus primeras experiencias
Me doy cuenta que no se pedir.
Me doy cuenta que digo a medias.
Me doy cuenta como cuesta sentir.

Sin saber como decirlo

Ana no sabe vivir triste, y mucho menos enojada, porque a cada cosa seria que dice irremediablemente se le saltan tantas lágrimas como después de haber comido una rodaja de limón muy muy agria.
Esta mañana viajaba en el metro más incómoda de lo habitual. No suele molestarle el calor y sin embargo hoy se asfixiaba. Al salir casi no disfrutó la breve caminata, esta vez eterna, hasta su pequeña tienda de especias.
No reparo en los detalles, no se dejó invadir con el exquisito golpe de aromas que siempre la desborda al abrir por primera vez la pesada puerta de roble que descubre ese pequeño mundo de ilusiones.
Apurada, sin saber bien porque, alistó todo para comenzar el día sin pensar en ello.
Casi no reparó en sus primeros clientes, esos que no venían cada día sólo por falta de una ramita de canela o una pizca de nuez moscada, sino porque aquel lugar solía ser un placer, páramo mágico donde las risas y los buenos momentos se llenaban de aroma y mucho sentido.
La mañana pasó así, sin más, sin dejar huella en nada y sin recuerdos bonitos para meter en ese saquito que ella siempre lleva colgado de la cinta que rodea la cadera de sus faldas.
Juan, pasa a visitarla cada tarde a primera hora. A su llegada Ana tiene todo preparado para esos pocos minutos juntos. El batido de fresas que les encanta, galletas con trozos de chocolate que se derriten en la boca, y un poco de su música preferida. Tiempo exacto y necesario para pasar la tarde regodeándose en la exquisita charla con resaca de alegría.
 Juan, como siempre, entró sonriendo como si acabaran de contarle la noticia más feliz del día, pero Ana no dejó el block de notas donde hacía frenética el inventario, como si aquello fuera un caos. Juan confuso comenzó a hablar mientras Ana levantó la mirada atravesándolo por primera vez, espetando una sola frase distraída, que pesó como una tonelada de ellas.
Ellos se conocen. Juan supo, por lo que no encontró, que algo no andaba bien. Ana dio media vuelta y comenzó a acomodar los ramilletes de laurel, como si fuera a hacer la más encumbrada obra de ingeniería, a medida que escuchaba a Juan dar pasos suaves e inseguros hacia la puerta de salida.
 Ana siguió corriendo su maratón en una tienda de veinte metros cuadrados, hasta que da de bruces y comienzan a llover lágrimas. Juan se va lejos en poco tiempo, y eso la llena de tristeza. Tiene miedo de perderlo, a él y todos los momentos hermosos que dan sentido a su día a día. Lo quiere y necesita decírselo… pero sólo le salió enojo.
Ya es de noche, y en un ritual infinito Ana corta las fresas, esta vez en casa, y prepara ese batido que hoy quedó pendiente. Lo toma a sorbitos muy pequeños por los dos. Sabe que mañana podrá decirle lo que siente, y que Juan volverá para escucharla.

Vivir sin tanto apuro

Rápido, devoro las horas sin necesidad de que el tiempo realmente no alcance. Estoy comenzando a darme cuenta que esto se ha transformado en una forma de vivir.
Las cosas me van pasando, una tras otra como una sucesión de hechos en los cuales yo no decido otra cosa que atravesarlos.
¿Qué estoy eligiendo cuando no lo hago? ¿Para que devoro cualquier quietud posible?
La adrenalina me provoca, me seduce, y me excita. No podría vivir sin esa cuota que me propino a diario dejando millones de pendientes, haciendo más de cinco planes incumplibles a la vez. Llegando tarde con el cuerpo, yéndome rápido con la mente. Viviendo al límite de no vivir.
La pantalla de mi vida es abrumadora, hay tanto por hacer y son tan estridentes los colores que no queda espacio para nada más que la acción.
Las cosas no están en su lugar ni procuro que lo hagan, me ayuda a no ver. La lista de pendientes alimenta mi adormecimiento, me permite no abandonar el papel principal de esta obra sin final predecible.
Pero detrás de bambalinas de este escenario frenético, la verdadera, la que todavía no me animo a ver, sigue esperando.
La rapidez, el olvido, la no elección y tantas otras, son todas hojas del mismo libreto que tan empeñosa mente escribí hace años, cuando no era consciente todavía de lo que me dolía la vida.
Hoy creo que puedo cambiar el libreto. Aunque otros no lo esperen, aunque sólo a mi me agrade.

Como sea

Todavía no amanece. Te encuentro sentado a oscuras con ojos de lágrimas contenidas. Me estremezco al ver la impotencia de tu potencia que se trasluce en cada gesto de un diálogo que casi no puedo escuchar. Desearía poder ser tu alegría, tu fuerza, tus ganas, pero sobre todo tu templanza. Por primera vez no atino a resolver y dejo que las cosas pasen como deban ser. Que difícil es “solo” observar, y darse cuenta que no para todo hay una respuesta adecuada.

Un instante

con una pincelada de frío recorriendo mi espalda, no puedo desprender mis ojos de los tuyos.
no puedo arrancarme este imán del cuerpo que tiembla al ritmo de tu respiración y se eriza con tus movimientos.
el frío se convierte en calor que afloja el cuerpo al rozar la humedad de tus labios.
todos los sentidos en uno sólo para recoger tantas sensaciones posibles.
esto es parar el tiempo.

¿Por qué no?

yo lo necesito y vos también.
porque no inventarnos un lugar donde nada cuente.
¿dónde? entre tu confianza y la mía.
sin pedirnos cuentas… sin hablar de ello.
simplemente pasar allí algunos momentos.

Entre nacer y renacer

Dicen, solo dicen, que nacer es traumático, duele, asusta y dan ganas de volver a ese lugar calentito y cobijado de protección dentro del vientre de mamá. No tengo recuerdos, a veces desearía, creo que nos daría referencias y coraje para atravesar otros tantos que nos trae el devenir.

La vida es renacer, etapa a etapa. Son capas que van cayendo en el tránsito, y si nos atrevemos las vamos sacando de a poco, muy lentamente, con cada dolor, con cada placer, con cada darse cuenta, hasta que llegamos al único lugar posible dónde esa sensación de cobijo nos reencuentra, nuestro propio ser.

Redes

Soledad, fuiste fiel compañera, confiable y callada. Fuiste mi sensación de control y seguridad. Mi cable a tierra en momentos indescriptibles.
Sola en soledad o en compañía, sola para luchar una batalla o para abrir y dejarme ser. Allí era posible, en ese diálogo constante y único conmigo misma en el que me siento peligrosamente confortable aún hoy.
Cuando comencé a escuchar que me hablaste de redes no entendía, no escuchaba, el precipicio se abría ante mi y el miedo a perderme en el otro se volvía abrasador. ¿Cómo retornar de la desconfianza primaria? ¿Cómo se disipa el miedo?.
Transite tiempo sin dejarme, hasta que un día me di cuenta que sin querer vos fuiste mi primer lazo de confianza, y mi primer punto de esta red que hoy miro sólida a mi alrededor.
Es maravilloso descubrir el significado de compartir, de apoyarse, de permitir que te sostengan y devolver sostén. Con lo que puedo, con lo que tenemos.
Hoy aprendo que puedo elegir las personas que me rodean, a esas que dejo entrar en mi intimidad. Y que en contrapartida, llenan de cosas lindas cada día. Aprendo, cuanto aprendo de ustedes!.
Ahora se que no es necesario ir rápido, que puedo ir a mi velocidad e ir probando hasta dónde yo quiero, porque es hasta dónde yo quiero dónde está bien para mi.
Me di cuenta que ya no soy aquella niña asustada que necesitaba defenderse del mundo. Hoy soy esta mujer que puede y quiere discernir, elegir, y disfrutar de su vida.
Este nuevo lugar que ocupo es gracias a mi por atreverme y a ustedes por ser parte de esta red. Me enseñan, me empujan, me desafían, me acompañan y me dejan acompañar en el siguiente paso de este apasiónate viaje hacia nosotros mismos.
Vamos a por más.

Nunca se sabe...

Un día tomas por un camino, uno de los tantos que tiene la vida. Lo eliges con la misma facilidad que das un trago de agua fría en medio de la noche, y sin darte cuenta el lugar al que llegas lo cambia todo.

viernes, 24 de mayo de 2013

Aquí y ahora


… ¿y que es el amor? ¿Vos lo sabes?
Es otra más de esas definiciones generalistas que nos hemos inventado para entender. Eso que nos hace sentir seguros, pobremente seguros en la categorización permanente de esto si o esto no, o tal vez esto más que aquello o menos que aquello otro.
Le eterna comparación que justifica la evolución de este lugar en el mundo que ocupamos hoy. El corral seguro del yo SOY sin darnos cuenta que simplemente… efímeramente podemos hablar tan solo del yo estoy, por que el ayer ya fue  y el mañana… quien sabe.
En este proceso la vida se me volvió relativa y eso fue sanador, al menos para mi.
Ayer, mientras tomaba unos mates con miel, ojeaba un álbum de fotos viejo y me reconocía en todas las mujeres que fui. Si las tuviera a todas aquí sentadas, la mujeres de cada etapa de mi vida, probablemente discutiríamos acaloradamente en el desacuerdo, y con seguridad más de una odiaría este mate que hoy me resulta tan exquisito.
Este camino está lleno de elecciones y cada una de ellas fue la que me trajo hasta aquí. Preferí unas cosas antes que otras, me gustaron o me disgustaron en aquel momento relativo. A veces me pasa que vuelvo atrás en el tiempo con los ojos de hoy y me pregunto ¿Cómo pude hacer aquello?¿Cómo elegí eso?... y no sirve mirarlo así, desde aquí, porque aquella era yo con mis hechos y circunstancias, y en aquel momento valió, gustó y todo lo demás. Aprendí a no arrepentirme de mi transito, fue ese, fue único, forjado por mi, como cada tramo de esta vida que estoy dispuesta a beber a sorbos hasta la última gota.
En este presente tan relativo, tan despojado y tan presente me muevo suelta y armoniosa sin definiciones ni estructuras, aunque de vez en cuando me den ataques de síndrome de abstinencia del parámetro de lo que esto ES. Cuando pasa, me acompaso para soltar, porque cuando suelto, cuando acepto, cuando me miro en lo que soy hoy, aquí y ahora, soy más yo, soy más feliz.