Me defendí instintiva, intente escapar, y hoy tropiezo con esta sensación indescifrable que me deja varada en el placer y la quietud de nuestro encuentro.
Cambia el grado, una profundidad que ya no me inunda me descubre una manera diferente de estar.
Cuán intenso y liviano puede ser entregarse a lo que esto es, y animarme simplemente a transitarlo... a disfrutarlo.
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