jueves, 13 de junio de 2013

Ángeles Rawson

Me dejaste sin palabras, sin poder escribir una letra en el papel que suele derramar.
No leo ni una de las notas que hablan del horror que cometieron con vos, tampoco puedo.
Sin embargo me hipnotizan tus ojos en cada una de esas fotos que circulan hoy y veremos hasta cuando en cada medio que publica. Tengo mis ojos clavados en los tuyos y no dejo de pensarte.
No me pongo en tu lugar, no me evoca pensar si esto me hubiera pasado a mi, a mi prima, a mi hija, o a mi vecina... Sólo pienso en vos, que me gustaría, si pudiera, acercarme y acariciarte un poco el alma para sanar el dolor de esta despedida.

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