Para qué seguir luchando pequeñas discusiones de soberanía que no me llevan a ningún lugar más que a la idea de perderte?
Me dejo vencer por la armonía, la complicidad, la confianza... el amor.
Mientras sigo pedaleando con el viento frío en la piel y tu cuerpo tan sólo a unos metros, me conmuevo vulnerable sabiendo que acabo de aceptar que te deseo, te elijo y acepto que esto que sucede entre nosotros es todo lo que quiero.
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